Diario de una escritora de novela lésbica #46

Estaba yo escribiendo mis poquitas palabras de hoy (realmente pocas, pero bueno, menos es ná), y, oye, todo el rato pensando en el gerundio.

Estaba yo escribiendo mis poquitas palabras de hoy (realmente pocas, pero bueno, menos es ná), y, oye, todo el rato pensando en el gerundio.

Le vengo teniendo tirria al gerundio últimamente.

En mi contexto laboral suelo hablar con una mujer que lo usa de una manera extrañísima. Es una especie de futuro condicional con el gerundio que no sé encajar en nuestra gramática, muy propio de ella que no he escuchado a nadie más.

“En caso de aceptar la invitación, ¿quiénes estaríais viniendo?”.

Una cosa así que no sabes en qué tiempo verbal encajarlo ni en qué plano de la realidad. Es como que quiere preguntar, pero no mucho.

El ejemplo que pongo aún puede entenderse, pero hay otras conversaciones con ella que son galimatías llenos de estos extraños gerundios condicionales de un futuro hipotético que ni abren una pregunta ni cierran una respuesta.

Siendo el gerundio una conjugación muy limitada en sí misma conjugación que se caracteriza por no estar definida ni por el tiempo ni por el modo ni por el número ni por la persona es normal que ande confundiendo a la gente.

Otro motivo por el que estoy cogiendo tirria es porque está permeando al español la traducción del inglés. Y queda guay titular una novela “Loving you”, pero queda menos guay titularla “Amándote”.

En fin, voy continuando con mi novela, a ver si la vendría finalizando para este mes.

[Palabras escritas hoy: 421]

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