Último atardecer en Lisboa

Último atardecer en Lisboa

Manejar con cuidado. Altamente erótica.

Helena necesita un trabajo. Vero, una secretaria. Lo que pasó a continuación… Bueno, igual te lo imaginas, pero vas a disfrutar del camino tanto como ellas.

★★★★✰

Disponible en Amazon

Con la garantía de que PayPal y yo estamos detrás 🙂

Sinopsis

En la puerta del piso de Helena hay una nota de su casera en la que le recuerda que, si no paga los dos meses de alquiler que le debe, llamará a la policía. Cansada de enviar currículos sin obtener respuesta, está a punto de pedir ayuda a sus padres, pese a que sabe que le pedirán mantener oculta su sexualidad.

Por eso, se aferra como a un clavo ardiendo a su última entrevista de trabajo en una importante empresa. Todo se tuerce cuando suelta una frase que dejará descolocada a su entrevistadora y hará creer a Helena que ha sepultado su única oportunidad de ser una mujer independiente.

Ficha técnica

  • Formato digital: .mobi en Amazon Kindle y .ePub en esta web
  • Formato físico: Tapa blanda (Amazon)
  • Páginas: 234
  • Género: Romántica, lésbica, erótica
  • Idioma: Español

NO EXISTE FORMATO PDF PARA ESTA NOVELA. Si dispones de uno, es una copia pirata. Y hace pupa 🙁

Descargar

Hay dos posibilidades:

  1. En Amazon (directo a tu Kindle)
  2. En esta misma web, con garantía PayPal (en formato .ePub)


Todas estábamos cortadas por el mismo patrón. Todas habíamos estudiado para asistir en tareas de secretaria a algún directivo. Capacidad organizativa, idiomas, flexibilidad, multitarea, proactividad, presencia. Todas las chicas que habían pasado por ahí eran un calco, nada las diferenciaba. Nada nos diferenciaba… salvo una cosa.
—Mi amante dice que hago buenos cunnilingus.
Mi pensamiento inmediato fue que tenía que haberlo dicho en portugués. Dos segundos después, y alertada por la tos repentina de la mujer, caí en lo que había dicho.
Mi boca estaba abierta. Quería decir algo, retractarme o pedir disculpas, pero me quedé absolutamente en blanco.
El gesto de la directiva pasó de la confusión a la sorpresa y de ahí al bochorno. El ligero rubor de sus mejillas se hizo más intenso.
—Bien, creo que es suficiente —dijo. Recolocó algunos papeles en su mesa—. Dile a Juanma que pase la siguiente.
Como una autómata, y con la boca todavía abierta, me levanté y salí del despacho. Oí que nombraban a otra candidata y con el cierre de la puerta a mi espalda —otra más a la lista—, se me cayó al suelo mi castillo de naipes.

Seguir leyendo…