Una única palabra

Hace unos días publiqué un tuit basado en una conversación real que tuve con una compañera de curro.

El tuit era gracioso, pero también era un reflejo de mi propia invisibilización como lesbiana.

Estoy segura de que no pasaría nada, perdón, de que no pasará nada cuando salga del armario en el trabajo. No sufriré rechazo ni burlas ni nada de eso. La media de edad está en 33 años y el perfil es el de joven maño modernete, de desayuno en el Nolasco, comida en el Ric 27, merienda en Doña Hipólita, cena en la city y gin-tonics en el Umalas.

Mi problema viene más bien dado por una conjunción de sentimientos que no quiero vivir. Y es aquí donde sufro una gran frustración como escritora porque soy incapaz de definir en una sola palabra la mezcla de miedo, pereza y vergüenza que me da decir que tengo novia, así, con a (aunque todavía no he llegado al punto de negarme a escribir sin esa letra, como sí hizo mi admirada Marta Catalá.

  • Miedo por el rechazo, obviamente. Además, aunque salgas, siempre vamos a tener que ser muy cuidadosas.
  • Pereza por tener que decirlo. Una vez asumido que soy lesbiana me da pereza tener que definirme una y otra vez ante el otro, ya sea de manera directa o indirecta.
  • Vergüenza, no por lo que siento, sino por mi propia personalidad. Estoy segura de que si tuviera novio también me daría cosa hablar de él, pero esto viene dado por ese rasgo de timidez que tengo.

Hay idiomas que resumen con una sola palabra sentimientos muy complejos y me falta algo así en español para este caso. A lo más que he llegado es hacer una especie de portmanteu con esas mismas palabras. Me ha salido mieperegüenza. Ya sé, no es nada poético. Quizá debamos quitársela a otro idioma como suelen hacer los ingleses. Portmanteau es un ejemplo de esto mismo.

¿Aceptamos mieperegüenza como sentimiento legítimo o le mangamos la palabra a algún otro idioma?

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2 comentarios en “Una única palabra”

  1. Iruncita, claro que aceptamos el sentimiento como legítimo, en tanto que así lo vives tú.
    Lo que más me preocupa de ese trinomio(genial neologismo), es lo de vergüenza, uno de los sentimientos más negativos que he experimentado. No soy muy de dar consejos, pero te puedo decir que yo también soy timida, reservada y muy de mi privacidad. Sin embargo, cuando me niego, me siento tan mal que lo evito por mi propia salud mental. Sin exhibicionismo, sin confesiones, sin hacer ruido, la vida me va ofreciendo perfectas ocasiones de simplemente mostrarme como soy. Al final, se trata, creo yo, de estar a gusto en tu piel. Entonces todo se alinea a la perfección. Quítale importancia, ríete de todo, reivindicate (o no) no te vuelvas loca y deja que tu felicidad hable por ti 😘

    Responder
    • Sí, tienes razón. No es tanto vergüenza a sentirme rara en mi piel sino en compartirlo. Y sobre todo, a las posibles respuestas que me puedan dar cuando diga que tengo novia…
      Un besazo!

      Responder

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